JOE L. MONTANA
Mesa & Vinos
El Blog de Joe L. Montana
COMENTARIOS ANÓNIMOS DE GASTRONOMÍA. La crítica gastronómica se ha convertido en un negocio. Debiera imponerse el comentario anónimo, para los productores y por tanto también para el cliente/lector. Como el rigor. No existe el paraiso ni la perfección. Pero la falta de profesionalidad cuando no el simple timo, en las cocinas o en la crítica, sí. De ahí Joe L. Montana.
Según parece el panettone tiene su origen en la corte de Ludovico Il Moro, señor de Milán entre 1494 al 1500. Se dice que una navidad, y habiéndose preparado la cena con todo lujo, al cocinero se le quemó el postre. Ante lo cual, un joven ayudante de nombre Tono que había preparado un dulce con las sobras de las frutas confitadas le ofreció la alternativa de servirlo como solución de emergencia. Ante el éxito, el duque llamó al ayudante para preguntarle el nombre del postre y ante su respuesta de que no lo tenía, decidió denominarlo Panne de Tono, posteriormente convertido en Pannetone.
Sea cierta o no, la leyenda hace referencia un postre, mitad bizcocho mitad pastel inglés, que tiene un sabor inconfundible y único. Lo que no se ha añadido a la leyenda es que hoy por hoy el mejor pannetone a nuestra disposición es el que elabora el pastelero valenciano Paco Torreblanca.
Me resulta imposible realizar una descripción de su sabor pero si me atrevo a decir que es algo único, sin semblanza posible en el que se vende en las tiendas, incluidas las de productos italianas, y sin nada que ver tampoco con el postre que se ofrece en algún restaurante como homenaje a quien, con todo motivo, ha sido reconocido –no por todos sin embargo- como el mejor pastelero de España.
Paco Torreblanca tiene un curricula espectacular,y entre otros méritos da nombre al premio anual que lleva su nombre para galardonar al mejor pastelero revelación. Un premio de prestigio reconocido aunque sea auspiciado por dos organizaciones tan casposas, y de nombre tan rimbombante, como La Real Academia Española de Gastronomía y La Cofradía de la Buena Mesa. Las cuales, para nuestra desgracia, nada han dicho del maltrato recibido por Martín Berasátegui en la reciente relación de los 50 mejores restaurantes del mundo.
Teniendo tienda en Valencia se podría decir, como hacía con las pelis la Cartelera Turia en sus buenos tiempos, el producto es“de imprescindible adquisición”.