El Panettone de Paco Torreblanca

Según parece el panettone tiene su origen en la corte de Ludovico Il Moro, señor de Milán entre 1494 al 1500. Se dice que una navidad, y habiéndose preparado la cena con todo lujo, al cocinero se le quemó el postre. Ante lo cual, un joven ayudante de nombre Tono que había preparado un dulce con las sobras de las frutas confitadas le ofreció la alternativa de servirlo como solución de emergencia. Ante el éxito, el duque llamó al ayudante para preguntarle el nombre del postre y ante su respuesta de que no lo tenía, decidió denominarlo Panne de Tono, posteriormente convertido en Pannetone.

Sea cierta o no, la leyenda hace referencia un postre, mitad bizcocho mitad pastel inglés, que tiene un sabor inconfundible y único. Lo que no se ha añadido a la leyenda es que hoy por hoy el mejor pannetone a nuestra disposición es el que elabora el pastelero valenciano Paco Torreblanca.

Me resulta imposible realizar una descripción de su sabor pero si me atrevo a decir que es algo único, sin semblanza posible en el que se vende en las tiendas, incluidas las de productos italianas, y sin nada que ver tampoco con el postre que se ofrece en algún restaurante como homenaje a quien, con todo motivo, ha sido reconocido –no por todos sin embargo- como el mejor pastelero de España.

Paco Torreblanca tiene un curricula espectacular,y entre otros méritos da nombre al premio anual que lleva su nombre para galardonar al mejor pastelero revelación. Un premio de prestigio reconocido aunque sea auspiciado por dos organizaciones tan casposas, y de nombre tan rimbombante, como La Real Academia Española de Gastronomía y La Cofradía de la Buena Mesa. Las cuales, para nuestra desgracia, nada han dicho del maltrato recibido por Martín Berasátegui en la reciente relación de los 50 mejores restaurantes del mundo.

Teniendo tienda en Valencia se podría decir, como hacía con las pelis la Cartelera Turia en sus buenos tiempos, el producto es“de imprescindible adquisición”.

viernes, 18 de mayo de 2012

Ca Sento se estrella: cerrado desde el 12 de mayo 2012


Estaba escrito desde hace meses -estuvo una noche hace poco y había sólo dos mesas- pero leo la confirmación en la prensa: Ca Sento ha cerrado. Y es que cuando uno es incapaz de adaptarse al mercado y se cree el rey del mambo en lugar de un buen cocinero, no tiene sitio en este mundo traidor.


Es lo que le ha pasado a Raul Aleixandre, ese que me llenó de insultos en Valenciaplaza.com  (aunque el director no los quiso publicar en contra de mi criterio como tampoco, me parece, ha publicado los que me acaba de dedicar Juan Ferrer, de Enópata por constatar lo obvio: lo mal que lo trataban a uno en su última etapa del restaurante de la plaza del Arzobispo, ni los de un cobarde anónimo defensor de Dacosta -que seguro que se avergonzaría de la catadura moral que exhibe- que está convencido de poder ser Beria en la España de 2012).

Todo, en el caso de Aleixandre, porque comenté que era demasiado caro para los tiempos que corren (30 euros por una cigala) y que había sido de los primeros en subirse a la parra en el boom que consolidó la Copa del América. UN ejemplo: en esa última visita, éramos dos y se me ocurrió preguntar por una mesa de cuatro contigua para saber si estaba reservada e íbamos a tener compañia. La seca respuesta a mi pregunta de si estaba reservada fue "No, esa no puede ser. La tengo montada para cuatro". Como digo, cuando nos fuimos, sólo se había ocupado otra mesa de dos ¿La cuenta? Tomamos cuatro tonterías, eramos también dos y me tocó pagar 150 euros (sin cigalas que  fueron de una visita previa sobre la que hice un comentario).

Ahora, con el cierre, toda la inversión realizada, toda la reputación alcanzada (por su padre), todo el esfuerzo acumulado, al garete. ¿Inevitable? Ni mucho menos. Claro que si este mal aconsejado cocinero -rodeado de maleducados y prepotentes que le bailan las gracias en lugar de decirle verdad- cree que el modelo es Trenca Dish (obligatorio dejar móvil aunque no se tenga a la hora de reservar -"es la política de la empresa"- y con turnos de entrada como si fuera un cuartel) va listo. En fin, nos toca aguantar marea. Es la consecuencia de tener más personajes que se creen genios ("referentes culturales", se llaman los muy pedantes), por metro cuadrado que en cualquier otro lugar del mundo, cuando son sólo profesionales buenos.

Por eso van cerrando uno tras otro, (Torrijos, Óleo, Ca Sento,...) incapaces de entender el cambio que se ha producido en España desde la burbuja al infierno en que algunos nos han metido. Y los que quedan. Porque todavía hay algunos -demasiados- que se creen que el que la gente vaya a comer en su restaurante es un privilegio para los clientes, en lugar de pensar en que ellos son privilegiados porque vamos a comer a su restaurante (y no a otro).