monti otoño 2013

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Los mandarines y pontífices, la crítica gastronómica y la Red

Llevo en pocas semanas leídos ya media docena de descalificaciones, repletas de improperios, a la crítica, o simple opinión, gastronómica en la Red. Todas ellas de reconocidos comentaristas de los medios escritos de comunicación, algunos incluso críticos (en alguna ocasión). Alguno, incluso autor de meritorios Anuarios.

Es sorprendente el papel que puede deducirse que se pretenden arrogar: el de interpretes únicos de qué está bien y de qué no en el arte del buen comer y mejor beber. Como si el maltrato recibido en un restaurante o su deficiente calidad, nunca reseñados por ellos porque nunca lo sufriran por ser quienes son, no justificara un desahogo. Más: como si el lector de los mismos en alguna red fuera un subnormal incapaz de enterderlo como tal.

Ello además de otro elemento relevante que transcribo de alguien que sabe mucho más que yo aunque esté referido a la Red en general pero es de aplicación: "se echa de menos en su panorama algo más de acento en la vertiente creativa de la Red, que sin duda es importante. Hay gentes, que nunca habrían accedido a publicar en las ágoras que controlan los mandarines de la cultura y el mercado, que ahora publican y con mérito. Y si alguno lo hace por exhibirse es con el mismo derecho que tienen a exhibirse los pontífices de la opinión". Pues eso.

lunes, 31 de enero de 2011

Soqueta: no sólo arroces

Hay en el sector de la restauración, quizá como en todos, emprendedores natos que además de gustarles lo que hacen no descansan intentando mejoras. No es rasgo suficiente para asegurar el éxito de sus iniciativas, algún día tocará referirse a alguno de ellos, pero sí para mostrarles admiración cuando la mercadotecnia amenaza con dominarlo todo. Merece la pena destacarlo, además, cuando hay otros como los chiringuitos de El Saler y Pinedo disfrutando de una situación de privilegio desde hace décadas que se dedican a hacer política en lugar de gastronomía como debieran. O, al menos, a agradecer la exclusiva que tienen y la permisividad de la que han gozado con sus ampliaciones en la apropiación del espacio público.
 
Uno de esos destacables emprendedores es el propietario de Soqueta, restaurante de la playa de Oliva, que hace pocos meses, en medio de esta coyuntura económica nada favorable a las inversiones, ha finalizado una remodelación completa, y seguro que costosa, del local hasta dejarlo irreconocible. De un mesón de playa lo ha transformado en un restaurante moderno mucho más confortable con una espectacular bodega acristalada. A cambio ha perdido la terraza que, con sus ventajas e inconvenientes, era parte de su personalidad tradicional. Los precios no me ha parecido que hayan aumentado, lo cual es muestra de sensatez porque ya estaban, y están, por encima de la media de la zona aunque también la calidad. 

Lo que no han cambiado un ápice es el ritmo de mejora de las ofertas de la cocina, en evolución constante desde que Juan Fuster se quedara solo al frente de la empresa. De un local típico de arroces, con sus entrantes habituales, Soqueta ha pasado a ser un restaurante en el cual se sirven arroces, unos mejores que otros, pero en donde además se ofrecen otras alternativas, bastantes de ellas conseguidas. 

Los calamares a la romana nunca han sido su punto fuerte -sí los asados a la plancha-, pero hay donde elegir: las empanadillas de acelgas y gamba, la ensalada de bacalao o los chipirones con habitas. Además de la muy buena materia prima en pescados y mariscos: gambas de Denia, cigalas, tellinas de la playa de enfrente y todos los pescados... En Soqueta he comido el mejor balacao fresco a la plancha que recuerdo y algunas gambas y cigalas de cine. Imagino que la carne, presente en la carta, será también aceptable, pero nunca me he sentido tentado a pedirla. En los postres, hay que destacar la más que excelente tarta de calabaza con chocolate.

Soqueta es también un restaurante de arroces marineros tanto secos como melosos o caldosos habitualmente sin el exceso de ajo (o de sal) tan frecuente en La Safor y en La Marina. Sin embargo, sin que encuentre explicación ni me hayan dado respuesta razonable, no es fácil tomar allí paella valenciana (de pollo y conejo) en contra de lo que comentaba hace años un crítico local que, obviamente, no había visitado el restaurante. Son los misterios de la restauración y la pequeña historia de los que entre nosotros hacen comentario, que no crítica, gastronómica.
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Soqueta (Playa de Oliva) Tel. 96 285 14 52