monti otoño 2013

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Los mandarines y pontífices, la crítica gastronómica y la Red

Llevo en pocas semanas leídos ya media docena de descalificaciones, repletas de improperios, a la crítica, o simple opinión, gastronómica en la Red. Todas ellas de reconocidos comentaristas de los medios escritos de comunicación, algunos incluso críticos (en alguna ocasión). Alguno, incluso autor de meritorios Anuarios.

Es sorprendente el papel que puede deducirse que se pretenden arrogar: el de interpretes únicos de qué está bien y de qué no en el arte del buen comer y mejor beber. Como si el maltrato recibido en un restaurante o su deficiente calidad, nunca reseñados por ellos porque nunca lo sufriran por ser quienes son, no justificara un desahogo. Más: como si el lector de los mismos en alguna red fuera un subnormal incapaz de enterderlo como tal.

Ello además de otro elemento relevante que transcribo de alguien que sabe mucho más que yo aunque esté referido a la Red en general pero es de aplicación: "se echa de menos en su panorama algo más de acento en la vertiente creativa de la Red, que sin duda es importante. Hay gentes, que nunca habrían accedido a publicar en las ágoras que controlan los mandarines de la cultura y el mercado, que ahora publican y con mérito. Y si alguno lo hace por exhibirse es con el mismo derecho que tienen a exhibirse los pontífices de la opinión". Pues eso.

sábado, 3 de marzo de 2012

Buenos vinos de Alicante: Rafael Bernabé y sus Viñedos Culturales

Dentro del panorama cada vez más dinámico de la gastronomía valenciana, en un sentido amplio, destaca el enorme esfuerzo realizado por un grupo de bodegueros amantes del vino para hacerse con un lugar bajo el sol. Lástima que la Conselleria de Agricultura ni esté ni se la espere a la hora de apoyar este esfuerzo que es uno de los que más valor añadido le puede dar al sector agrario. Es de juzgado de guardia, que decían los clásicos, ver su falta de esfuerzo. Mientras tanto otras comunidades como Murcia o Madrid, por no hablar de Castilla y León, nos vienen ganando la partida a la hora de estar presentes en los mercados cuando sus vinos no son mejores. Desde los exteriores hasta el de la restauración, en donde la presencia de los vinos de esta comunidad siguen siendo la excepción. 
Y es lástima también que teniendo entre nosotros a los fundadores e impulsores deVerema, éstos hayan realizado tan pocas actuaciones reivindicando el apoyo público al esfuerzo de nuestros emprendedores. La Peña Verema, plagada de apego a la ortodoxia, pretende ser lo más de lo más. Y muy bien que está tener un referente entre nosotros. Pero ello no debiera haber sido incompatible, como lo ha sido hasta ahora, con defender el apoyo para lo bastante de bueno que tenemos ante esa Administración o ante esas DO de actividad manifiestamente mejorable. No por ser nuestro, que no es garantía de nada, sino por ser bueno.
En este panorama, y con la que viene cayendo en la economía, la iniciativa deRafael Bernabé (y Olga Navarro) de Bodegas Bernabé Navarro, de desarrollar nuevos vinos cuando con el Beryna y el Casa Balaguer ya tenía una posición consolidada merece ser destacada. Y más cuando en 2009 lanzaron la primera añada del Curro 2009, un coupage de monastrell y tempranillo que Peñín valoró con 95 puntos.
No era, al parecer, suficiente actividad y sus Viñedos Culturales vienen a sumarse en unas producciones muy cortas cada vez más frecuentes (como esa Bobal de Sexto Elemento que tengo que volver a catar), a su actividad anterior. Desde luego, no parece ir con él eso de no hacer nada. Entre cuidar la viña, producir, promocionar y perseguir a los lentos en liquidar sus deudas va bien servido.
Así, Viñedos Culturales es nada menos que un conjunto de diez nuevos vinos lanzados al mercado recientemente, todos ellos con una envidiable puntuación en la Guía Peñín que pueden comprarse directamente en esta dirección. Seis de ellos se agrupan en torno a la teoría china de los cinco elementos que junto a la fusión entre ellos da como resultado seis vinos diferentes: El Fuego (90% Merlot y 10% Cabernet), La Tierra (unión de dos tempranillos de pagos diferentes), El Metal, (80% Monastrell y 20% Syrah), El Agua, (80% Cabernet y 20% Tempranillo) y La Madera (100% Syraz). A los que la bodega ha sumado un sexto, Fusión.
¿El resultado? Sin duda vinos todos ellos muy bien elaborados. Y diferentes. Algo, lo primero, cada vez más frecuente pero todavía por desgracia no siempre detectable en las grandes bodegas que dominan la viticultura de la Comunidad Valenciana a pesar de las nuevas tecnologías, frente al éxito de otras,Jumilla por ejemplo, en este terreno.
Ahora bien, dicho esto, y aunque Peñín -que es el experto- los valore casi igual a todos ellos, por encima de 92 puntos, en mi opinión el resultado siendo muy bueno es también heterogéneo. Así, en mi opinión, el syraz, que se puede incluir entre los mejores españoles, es excelente y el mejor. En todo caso, muy superior al tempranillo que me ha parecido simplemente un vino bien hecho. Y a su vez sorprendentemente el Merlot (El Fuego) me resulta mejor y mucho más facetado -¡un merlot!- que el Fusión. O incluso que El Metal en donde domina la Monastrell que es una variedad a la que, como la bobal, mi paladar no le reconoce la supremacía que muchos quieren otorgarle entre nosotros, aun estando bien trabajada como es el caso.
Pero es que además, la iniciativa se completa con otros cuatro vinos: Los cipreses de Usaldón, 100% garnacha peluda, La Viña de SimónLa Amistad y el moscatelEl Carro. Sin embargo, como no los he catado prefiero comentarlos en otra ocasión. No es poco, como pueden comprobar. Y parece justo reconocerlo en un mundo cada vez más volcado en la mercadotecnia.




PD. Estos vinos los he podido conocer gracias a la insistente y cordial amabilidad de su creador.