monti otoño 2013

monti otoño 2013

Los mandarines y pontífices, la crítica gastronómica y la Red

Llevo en pocas semanas leídos ya media docena de descalificaciones, repletas de improperios, a la crítica, o simple opinión, gastronómica en la Red. Todas ellas de reconocidos comentaristas de los medios escritos de comunicación, algunos incluso críticos (en alguna ocasión). Alguno, incluso autor de meritorios Anuarios.

Es sorprendente el papel que puede deducirse que se pretenden arrogar: el de interpretes únicos de qué está bien y de qué no en el arte del buen comer y mejor beber. Como si el maltrato recibido en un restaurante o su deficiente calidad, nunca reseñados por ellos porque nunca lo sufriran por ser quienes son, no justificara un desahogo. Más: como si el lector de los mismos en alguna red fuera un subnormal incapaz de enterderlo como tal.

Ello además de otro elemento relevante que transcribo de alguien que sabe mucho más que yo aunque esté referido a la Red en general pero es de aplicación: "se echa de menos en su panorama algo más de acento en la vertiente creativa de la Red, que sin duda es importante. Hay gentes, que nunca habrían accedido a publicar en las ágoras que controlan los mandarines de la cultura y el mercado, que ahora publican y con mérito. Y si alguno lo hace por exhibirse es con el mismo derecho que tienen a exhibirse los pontífices de la opinión". Pues eso.

viernes, 16 de diciembre de 2011

El precio de escándalo del champagne en España

Soy un defensor acérrimo del champagne, el vino espumoso cuyo descubrimiento se atribuye al Dom Perignon aunque los británicos, como en todo, reivindican que fue un compatriota suyo, Christopher Merret, quien en 1662 realizara la segunda fermentación del vino mediante la adición de azúcar, y los alemanes también reivindiquen haber sido los primeros en producirlo. En cualquier caso, hoy se produce vino espumoso en casi cualquier país del mundo (hasta en el Reino Unido) y los españoles, inicialmente concentrados en la comarca catalana del Penedés, se encuentran entre los más competitivos.

Les reconozco a muchos su calidad (por ejemplo al brut nature de María Casanovas) pero todos los que he probado, como los italianos o los californianos (muy inferiores, con un mediocre Roederer Estate Brut a la cabeza), no tienen comparación posible con los de la Champaña aunque entre las bodegas de esta zona las diferencias sean enormes. Pero bien por condiciones de suelo o bien de clima, para mi paladar los de esta zona son muy superiores. Y aun no siendo un catador experto he sabido detectarlos con facilidad en las catas ciegas a las que me han sometido algunos amigos, incrédulos de la veracidad de mi afirmación.

Hay muchos mitos sobre el denominado rey de los vinos entre los que destaca que por la cantidad de variedades que intervienen en la composición de cada uno, éste siempre es muy similar. Nada más falso. El Roederer Brut Premier era hasta hace pocos años un vino excepcional para su precio y a partir de la modernización de su etiqueta hoy en está en las antípodas de lo que fue. Y lo mismo se puede decir del Brut Reserve de Paul Roger uno de los pocos champagnes que ha disminuido de precios (en Francia claro) al tiempo que de calidad (en todos lados).

Y ese es el tema que quería comentar hoy: los precios espectaculares que nos vemos obligados a pagar los amantes de este vino en España en cuanto nos salimos de las variedades más comunes dentro de las marcas más conocidas (dejo de lado los márgenes leoninos en los de pequeño productor porque me sublevo). Tamaña diferencia no la consigo explicar si no es por una de estas dos razones. O porque no he entendido nada de lo que me explican los expertos sobre el mercado único en la Unión Europea, o porque los importadores son unos desaprensivos que siguen trabajando con el castizo, y propio del subdesarrollo, mito de que los caprichos se pagan.

Veamos, si hay mercado único y los comerciantes en Francia como en España tienen un margen comercial similar, el precio en España, en donde el impuesto sobre el alcohol es parecido al francés y el IVA inferior, debiera ser superior al de Francia sólo en el coste de transporte. El cual para envíos de volumen importante hoy es muy modesto por unidad, en este caso por botella. Eso es teoría. En la práctica los precios en España no sólo son bastante superiores sino que el porcentaje de diferencia aumenta a medida que lo hace el precio del tipo de champagne en origen, esto es Francia.

Les resumo un ejercicio comparativo que puede ampliarse cuanto quieran. Tomo el catálogo en papel de Vilaviniteca, la importante y conocida tienda de Barcelona. Pero sólo como ejemplo porque con la gran mayoría de las de Valencia, como Las Añadas de España o Vicente Castillo, sucede lo mismo. Y los comparo con los marcados en  Vinatis.com uno de las numerosas tiendas de internet del país vecino que sirven a España (con coste de transporte de 14,1 euros hasta 18 botellas utilizando a Seur en España). Pues a continuación les resumo los resultados.

He elegido al azar tres ejemplos y copio por este orden el precio en Vinatis/precio en catálogo de Vilaviniteca/y diferencia porcentual):

-Möet-Chandon. Brut Imperial               29/29.90/+3.1%
-Brut Imperial Rosé                               36.50/42.80/+17.26%
-Brut Grand Vintage Rosé 2002             47.50/59.90/+26.1%

Esto es, la diferencia pasa de un aceptable +3.1% a un para mi incomprensible 26.1% (en Las Añadas los % son crecientes pero menores en esta marca que en Barcelona, mientras son más elevados en las variedades de Bollinger).

Más curioso todavía: Veuve Cliquot: Brut, 32.80/34.95/+6.65%, Brut Rosé, 39.50/52.90/+33.92%. (en Añadas 34.3/49.5) Nada menos que un 33% más caro. Lo mismo ocurre con Deutz, que el Brut tiene un precio similar mientras que el Blanc de Blancs 2004 pasa de 48.50 en Francia a 61.90 en Barcelona (+27.62%) (Añadas no lo tiene).

Si ustedes lo saben explicar por otra razón que por un comportamiento no justificable de importadores y comerciantes, por favor explíquenmelo. Porque a mi parece lo que la mayoría de ustedes se imaginan:

2 comentarios :

  1. Qué gusto leerlo. Algulos a los que nos gusta, pero mucho, el champagne estamos hasta el gorro de los precis que pretenden cobrarnos los avispados (el adjetivo es otro) comercintes de aqui. (tambien hay excepciones pero pocas). Incluido el listo de QV que va de despreocupado por la pela y te clava a la primera. No somos tontos y ya sabemos que se puede pedir directamente a Francia con ahorro notable. Brabvo Montana ¿por qué no firma las crónicos y hacemos un club por la seriedad de precios en España?

    ResponderEliminar
  2. Veo que el comentario es de diciembre de 2011. En el de 2012 cabe decir que poco pero algo hemos avanzando. En las marcas más conocidas pero lass diferencias son menores y en algún caso es posible encontrar champagnes más baratos que en algunas webs francesas.

    ResponderEliminar

Si no ha insultado a un tercero su comentario será publicado. (Aunque según parece si utiliza Mozilla Firefox puede no poder enviarlos)