monti otoño 2013

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Los mandarines y pontífices, la crítica gastronómica y la Red

Llevo en pocas semanas leídos ya media docena de descalificaciones, repletas de improperios, a la crítica, o simple opinión, gastronómica en la Red. Todas ellas de reconocidos comentaristas de los medios escritos de comunicación, algunos incluso críticos (en alguna ocasión). Alguno, incluso autor de meritorios Anuarios.

Es sorprendente el papel que puede deducirse que se pretenden arrogar: el de interpretes únicos de qué está bien y de qué no en el arte del buen comer y mejor beber. Como si el maltrato recibido en un restaurante o su deficiente calidad, nunca reseñados por ellos porque nunca lo sufriran por ser quienes son, no justificara un desahogo. Más: como si el lector de los mismos en alguna red fuera un subnormal incapaz de enterderlo como tal.

Ello además de otro elemento relevante que transcribo de alguien que sabe mucho más que yo aunque esté referido a la Red en general pero es de aplicación: "se echa de menos en su panorama algo más de acento en la vertiente creativa de la Red, que sin duda es importante. Hay gentes, que nunca habrían accedido a publicar en las ágoras que controlan los mandarines de la cultura y el mercado, que ahora publican y con mérito. Y si alguno lo hace por exhibirse es con el mismo derecho que tienen a exhibirse los pontífices de la opinión". Pues eso.

viernes, 13 de enero de 2012

Maltas: un placer para el invierno


Sin pretensión alguna de infravalorar la calidad y sabor de otros licores, la destilación de los fermentados de malta tostada por el fuego de la turba escocesa genera uno placeres de los más especiales que existen. Por supuesto, me refiero al gusto de mi paladar ya que soy consciente de que otros que prefieren un tequila reposado, o añejo como el Caramba Extra Añejo, u otros destilados de origen caribeño como el ron Arecha, para mí mejor que el mítico Zacapa Centenario de 23 años.


Como digo, los whiskys de malta son una bebida excepcional para degustar en la tranquilidad en las noches de invierno cuando, como en estos días a orillas del Mediterráneo, la temperatura exterior -y no sólo la meteorológica sino también la económica- aconseja recogerse a hora temprana y olvidarse del mundo exterior.

Son muchos los recomendables. Pero los excepcionales son los que, desde hace unos años, forman el grupo de los distiller edition, una serie de whiskys de malta a los que se les ha sometido a una doble maduración, la segunda de ellas en barricas que previamente han sido utilizadas con otros vinos, lo que le da al licor resultante un sabor especial, único e inigualable.

A simple vista, el color de los mismos ya muestra la presencia de ese doble contacto con la madera porque son mucho más oscuros de lo habitual. Y el olor también denota la presencia de la combinación de maderas y licores porque al característico de la turba, mayor en unos que en otros, y del propio whisky se suma las trazas del de este otro vino complementario, siempre oloroso, lo que los dota de un gran atractivo.

Como siempre en una cata, es en la boca en donde la diferencia de la combinación se hace incomparable. Y para los que no somos catadores expertos, ni cursis de los que encuentran sotobosque y demás olores indefinibles por doquier que de todo hay en ese mundo, inexplicable.

Hay un buen número de marcas que todavía no me ha sido posible catar, y más con las restricciones a poder viajar en avión con botellas en el equipaje de mano que siguen vigentes hoy sin que acierte a comprender su utilidad. Y obvio las que he encontrado en Milroy's (3, Greek Street) que son muchas y muy buenas.

Pero sí conozco algunos de estos whiskys, como los tres que les menciono a continuación, que son más que recomendables a los que gustan de este destilado. Los tres, junto con alguno más, están presentes en las tiendas de algunos aeropuertos por lo que pueden ser adquiridos después de los controles que impiden el paso de líquidos. Incluida el agua para ser adquirida a precio superior de inmediato. Un consejo práctico: vacíen la botella, pasen el control, y vuelvan a llenarla con agua del grifo. Así evitarán el agio que algunos realizan a costa de no se sabe muy bien qué.

A lo que iba: los tres que recomiendo son: Talisker Double Matured Distillers Edition, conservado entre ocho y diez meses en barriles que previamente han contenido Jerez Oloroso. Aunque ello le resta algo del olor y sabor de la turba, la combinación es espectacular.

Caol ila Ditillers Edition, un malta de Islay finalizado en barricas de moscatel, lo que la da un un sabor familar único entre los escoceses.

Y Lagavulin Distiller Edition, un Lagavulin con todas las características de armonía y suavidad de este excelente whisky pero con un toque más dulce resultado de su paso final por barriles de Jerez Pedro Ximenez. Es quizá el más premiado, un licor que entre otros muchos ha conseguido la medalla de oro al mejor de su clase en el IWSC (international Wine & Spirit Competititon) y otra en 2008 como el 'Best Peated Malt' (maltas de turba) en la categoría Premium en los Malt Maniacs Awards.

No son, como le indico los únicos, Cragganmore, de Speyside, finalizado en botas de Oporto, Dalwhinnie, de los Highland, con segunda maduración en barricas de Jerez Oloroso, o Talisker, ya en la edición de 2000, también están presenten en este excepcional segmento del mercado.

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