monti otoño 2013

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Los mandarines y pontífices, la crítica gastronómica y la Red

Llevo en pocas semanas leídos ya media docena de descalificaciones, repletas de improperios, a la crítica, o simple opinión, gastronómica en la Red. Todas ellas de reconocidos comentaristas de los medios escritos de comunicación, algunos incluso críticos (en alguna ocasión). Alguno, incluso autor de meritorios Anuarios.

Es sorprendente el papel que puede deducirse que se pretenden arrogar: el de interpretes únicos de qué está bien y de qué no en el arte del buen comer y mejor beber. Como si el maltrato recibido en un restaurante o su deficiente calidad, nunca reseñados por ellos porque nunca lo sufriran por ser quienes son, no justificara un desahogo. Más: como si el lector de los mismos en alguna red fuera un subnormal incapaz de enterderlo como tal.

Ello además de otro elemento relevante que transcribo de alguien que sabe mucho más que yo aunque esté referido a la Red en general pero es de aplicación: "se echa de menos en su panorama algo más de acento en la vertiente creativa de la Red, que sin duda es importante. Hay gentes, que nunca habrían accedido a publicar en las ágoras que controlan los mandarines de la cultura y el mercado, que ahora publican y con mérito. Y si alguno lo hace por exhibirse es con el mismo derecho que tienen a exhibirse los pontífices de la opinión". Pues eso.

sábado, 7 de abril de 2012

Cuatro verdades sobre vinos

He comentado ya infinidad de ocasiones que me resulta muy difícil recomendar vinos. Si ya no es fácil decantarse por un tipo de cocina, la valoración de un vino parA el gusto de otros a los que no se conoce roza lo imposible. Y más cuando la calidad de la elaboración está mejorando de manera espectacular con lo cual ya no es suficiente escudarse en que al menos es un vino "bien hecho".

Aun así hay varias constataciones que no me resisto a transmitirles. En alguna ocasión durante estos meses pasados he pensado en incluirlas como coda del texto, pero como no le he hecho, las recojo ahora añadiendo el principal interrogante que me suscitó su cata: 

1· Rueda 2009, una añada a evitar. Con todo motivo, la DO Rueda ha ganado un lugar relevante entre los vinos blancos españoles. Y con más motivo todavía y dado el tamaño de las DO españolas, no se debe generalizar. Pero si usted es de los que piensa que la añada de esta zona de 2009 no es aceptable, aquí tienen un aliado incondicional de su opinión. 

Pensé primero que era la botella, luego la marca (Belondrade y Lurton), y ahora, después de haber probado varias botellas incluida, Ossian, estoy convencido de que es la añada: muy inferior a la media a pesar de mantener precios y valoración de los críticos. Por ejemplo respecto a la 2008 que era infinitamente mejor ¿Cómo cabe entender este mantenimiento de las puntuaciones en la mayoría de las guías?

Un Rioja destacable: Ramón Bilbao selección especial 2008. La atención que reciben los nuevos vinos lleva en ocasiones, al menos a mí, a descuidar las zonas productoras más tradicionales como es el caso de La Rioja. Por eso satisface encontrar un buen vino a precio razonable como este Ramón Bilbao. Un Rioja Alta moderno y al mismo tiempo con todos los rasgos del de toda la vida.

Pero todo no puede ser perfecto. Mi alegría al constatar que la bodega tiene una tienda on line en la que se pueden adquirir los vinos del grupo desaparece al constatar que los precios que marca son sensiblemente superiores no ya a los de otras tiendas on line sino en bodegas valencianas que no destacan por su competitividad. Lo venden a 10,30+IVA+transporte cuando en Valencia se puede encontrar por 12 euros y en internet por 8.80 (Santa Cecilia), o 9.65 en Decántalo. En ambos casos con IVA. ¿Es explicable esta política de precios?


3· Una sorpresa de la Ribera del Queiles: 32 de Winery Arts. Desde mi punto de vista la zona de España en dónde se elaboran los vinos más franceses. Si ya el Guelbenzu Evo era uno de mis preferidos a la hora de no poder tener a mano un original (nada habituales a precio aceptable en las cartas de los restaurantes españoles) descubro hace poco este tres al cuadrado de una bodega que, a pesar de su importancia, no conocía.


Nada partidario, como saben, de buscar frutas y demás historias en los vinos, sí les puede decir que es un vino agradable y de cierta complejidad. Uno de esos que da gusto beber porque su persistencia es la justa. Es un coupage en donde la garnacha no domina hasta anular a la merlot y la tempranillo a pesar de su potencia. Toda una lección, aunque aquí también tenemos varias, de cómo tratar esta variedad hasta hace poco tan mal elaborada. Todo, como en el caso anterior, por menos de 10 euros. ¿No hay un exceso de precio en muchos de los vinos que se comercializan?

Y 4· Toro: la consolidación de Almirez. Aunque supera los 10 euros en casi cinco, la cosecha 2009 de este producto de Marcos Eguren demuestra hasta qué punto necesitan los productores valencianos apoyo en su promoción. En muy pocos años Almirez se ha consolidado como una referencia entre los vinos de Toro de una bodega cuyos activos estaban localizados principalmente en La Rioja. En esta zona elaboraba dos de los, en mi opinión, mejores riojas que hay en el mercado, San Vicente y Sierra Cantabria Reserva de la Familia.

Para esta meteórica ascensión, Eguren ha sabido aprovechar de manera magistral las economías de escala y de conocimiento acumulado. ¿Tienen futuro en este mundo de grandes grupos y redes de distribución las pequeñas bodegas?

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