monti otoño 2013

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Los mandarines y pontífices, la crítica gastronómica y la Red

Llevo en pocas semanas leídos ya media docena de descalificaciones, repletas de improperios, a la crítica, o simple opinión, gastronómica en la Red. Todas ellas de reconocidos comentaristas de los medios escritos de comunicación, algunos incluso críticos (en alguna ocasión). Alguno, incluso autor de meritorios Anuarios.

Es sorprendente el papel que puede deducirse que se pretenden arrogar: el de interpretes únicos de qué está bien y de qué no en el arte del buen comer y mejor beber. Como si el maltrato recibido en un restaurante o su deficiente calidad, nunca reseñados por ellos porque nunca lo sufriran por ser quienes son, no justificara un desahogo. Más: como si el lector de los mismos en alguna red fuera un subnormal incapaz de enterderlo como tal.

Ello además de otro elemento relevante que transcribo de alguien que sabe mucho más que yo aunque esté referido a la Red en general pero es de aplicación: "se echa de menos en su panorama algo más de acento en la vertiente creativa de la Red, que sin duda es importante. Hay gentes, que nunca habrían accedido a publicar en las ágoras que controlan los mandarines de la cultura y el mercado, que ahora publican y con mérito. Y si alguno lo hace por exhibirse es con el mismo derecho que tienen a exhibirse los pontífices de la opinión". Pues eso.

sábado, 28 de julio de 2012

Winecanting: una iniciativa a copiar por las demás DO valencianas


He señalado en repetidas ocasiones que una de las transformaciones más destacadas del sector agroalimentario valenciano ha sido la que ha tenido lugar en la viticultura. Pero como saben bien los que batallan de continuo en el mercado, producir lo mejor sirve de muy poco si no se da a conocer. De ahí que la promoción tenga un papel fundamental (dando por supuesto que calidad y precios son competitivos). Y ahí las bodegas valencianas, quizá por su reducido tamaño, fallan.
Sólo Cavas de Murviedro despunta en este terreno, lo cual no tiene demasiado mérito formando parte del grupo Schenk, que produce 96 millones de botellas anuales. Pero frente a ese minifundismo, la agrupación y la actividad de los Consejos Reguladores es muy importante.
Hay ejemplos en el pasado que merecen recordarse. Mi profesor de Historia nos explicaba que hace muchos años, cuando los propietarios de campos de naranjos necesitaban agua para expandir la producción, se unieron en las comunidades de regantes muchas de ellas creadas para extraer agua del subsuelo. Individualmente muy pocos eran los que tenían la capacidad económica para afrontar la inversión que representaba perforar y comprar un motor una vez encontrada el agua. Pero unidos consiguieron lo que consiguieron. Que compitieran en la venta del producto, a muerte como siempre se compite, no les impidió organizarse para aumentar la riqueza de todos.
No quiero decir que los esfuerzos individuales relevantes no hayan existido. Hoy los vinos valencianos están en mercados impensables hace sólo una década. Pero la presencia, y valoración, de los vinos producidos en la Comunidad es inferior a la que podría ser con más atención a nuevas e imaginativas formas de promoción. Tanto en el mercado español y europeo como en el propio mercado valenciano que recibe millones de visitantes (y no todos para emborracharse de cerveza en los microclimas del sur). Pienso, por ejemplo, en lanzar un 'día del rosado valenciano' a modo del Le Beaujolais nouveau est arrivé del tercer jueves de noviembre de cada año.
O en catas de las variedades valencianas al atardecer de, digamos, cada viernes del verano en la plaza del Ayuntamiento o en uno de los desaprovechados tinglados de ese Puerto que podría ser un filón de oro en la construcción de una marca gastronómica valenciana que reportara valor añadido. Por supuesto me refiero a catas de pago como se hace en tantos lugares de Europa durante los meses estivales: en ellas he descubierto los vinos tintos alemanes. Además, por supuesto, de la tradicional, pero no menos efectiva, ruta de visita a bodegas.
La iniciativa Winecanting de la DO Alicante junto la a Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería (Apeha) se inscribe dentro de esta corriente que estoy señalando y constituye una realidad que invita al optimismo en el imprescindible esfuerzo de fomentar el conocimiento de los productos propios. En este caso, el de los vinos alicantinos en los cerca de 100 restaurantes participantes en 2012. Se trata, si duda, de sugerir a los clientes el conocimiento y consumo de los vinos de tal forma que se vinculen de forma mucho más estrecha a la cultura gastronómica y en general de ocio de toda la población.
Pero la promoción va mucho más allá. Como se señala en el blog, el winecanting se puede practicar "en tu casa, en casa de tus amigos, en una terraza después de un agradable paseo, en cualquiera de nuestros restaurantes winecanters". Y también en las propias bodegas participantes.
Por ello, para no quedarse en una campaña de publicidad, que ya sería mucho teniendo en cuenta lo poco que se hace, dentro de la iniciativa se incluyen veladas de música ¡y nada folclóricas! sorteos y votación de los restaurantes considerados más winecanting a través de una página de Facebook .
En resumen, en mi opinión, iniciativas como ésta son un soplo de aire fresco que el resto de las DO debería copiar y/o al menos emular. Porque seguro que se puede mejorar. Teniendo calidad en el producto, teniendo, en general, buenos precios, sólo falta que los dedicados a darse premios entre sí, se pongan a trabajar por hacer más conocido el sector y para mayor éxito de los que dicen representar. Eso sí, que no cuenten con el apoyo decidido ni de la consellera de Turismo ni la de Agricultura. A ninguna de las dos les interesa eso de trabajar para el futuro. A las pruebas me remito.
Au Yeah. Una cerveza artesana diferente
Dentro del espectacular desarrollo del sector de la cerveza artesana, los valencianos no se han quedado atrás. Hay ya en el mercado un buen número de variedades de calidad muy aceptable. Me refiero a la cerveza cerveza, no a esas bebidas que empiezan también a proliferar con añadidos varios como la naranja o el níspero o la cerveza de chufa. El principal defectillo que les encuentro es que todas se parecen demasiado. Habiendo conocido las artesanas alemanas, en concreto bávaras, no es me es posible dejar de comparar (y esperar que este espectacular desarrollo sedimente y de paso a una mayor variedad de estilos y sabores). De momento, mi preferida es Au yeah. Una american ale con 4,5º. Se vende, y publicita, como de estilo americano pero no debe confundirse con las marcas más habituales de eses país sino con las ales de las breweries de menor tamaño.
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1 comentario :

  1. Desde la DOP Alicante queremos darle las gracias por este artículo y por sus comentarios. La verdad es que trabajamos mucho por la promoción de nuestros vinos y nuestro territorio y nos llena de orgullo que las actividades que realizamos gusten a todo el público. Un saludo muy cordial.

    Eladio Martin. Secretario DOP Alicante.

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