monti otoño 2013

monti otoño 2013

Los mandarines y pontífices, la crítica gastronómica y la Red

Llevo en pocas semanas leídos ya media docena de descalificaciones, repletas de improperios, a la crítica, o simple opinión, gastronómica en la Red. Todas ellas de reconocidos comentaristas de los medios escritos de comunicación, algunos incluso críticos (en alguna ocasión). Alguno, incluso autor de meritorios Anuarios.

Es sorprendente el papel que puede deducirse que se pretenden arrogar: el de interpretes únicos de qué está bien y de qué no en el arte del buen comer y mejor beber. Como si el maltrato recibido en un restaurante o su deficiente calidad, nunca reseñados por ellos porque nunca lo sufriran por ser quienes son, no justificara un desahogo. Más: como si el lector de los mismos en alguna red fuera un subnormal incapaz de enterderlo como tal.

Ello además de otro elemento relevante que transcribo de alguien que sabe mucho más que yo aunque esté referido a la Red en general pero es de aplicación: "se echa de menos en su panorama algo más de acento en la vertiente creativa de la Red, que sin duda es importante. Hay gentes, que nunca habrían accedido a publicar en las ágoras que controlan los mandarines de la cultura y el mercado, que ahora publican y con mérito. Y si alguno lo hace por exhibirse es con el mismo derecho que tienen a exhibirse los pontífices de la opinión". Pues eso.

sábado, 16 de febrero de 2013

Cinco tintos de buen precio(y buenos) & algunas alegrías y decepciones

He explicado muchas veces que mi pasión por el vino no llega hasta el punto de encontrar esos detalles al uso en buena parte de los catadores (españoles). Cuando uno tiene la tentación de desesperarse por ser incapaz de encontrar  tales marices, es útil comparar las notas de cata de estos supermanes de la papila  con las de sus homólogos franceses o estadounidenses. Porque jamás he leído catas similares a las señora Robinson o en la guía Hachette, de lenguaje algo más más florido. NI en ninguna otra. 

Se percata uno que no es que sea sub-normal, sino que ellos son unos privilegiados por quienquiera que sea el proceso que ha llevado al desarrollo del ser humano. ¿o quizá acaso es que son unos fantasmas que pretenden encontrar lo que no existe?. Y no me refiero a esos que tras confundir la cata con una competición de invenciones se cogen unos rebotes de cuidado si alguien discrepa de su sapiencia (tipo los que pululan en Verema para entendernos en donde la seriedad de cata, que la hay, convive con el despropósito). En modo alguno.

Aquí tienen tres ejemplos de gente reconocida. Pero podría llenar páginas y páginas con ejemplos del mismo tipo o incluso más espectaculares (o penosos según se mire) con esos fantasmones de la peña a los que acabo de hacer referencia.

1.-¿Huelen a algo el terruño o el sílice?. Pues parece que sí según el afamado Carlos Delgado que escribe de un correcto vino burgalés que "En su nariz, elegante e intensa, destaca el registro exquisitamente original del terruño, con notas aromáticas a hongos, ahumado y sílice".

2,.¿Puede se un vino serio?. Pues también parece sí, según otro que tal, el señor Proensa para quien la incursión de Vega Sicilia, ¿quien te ha visto y quien te ve? en Rioja, Macan, "responde a un perfil muy vanguardista del tinto de Rioja, con expresión de terruño, sofisticado y elegante, fresco, fragante, con noble fuerza y muy serio".

 3.-¿A qué sabe la naturaleza salvaje del viñedo?. Y hasta un prestigioso José Peñín  se desliza por las metáforas que nada dicen afirmando que al catar un vino "Lo que me cautiva de este tinto es como percibes en el trago la naturaleza salvaje del viñedo". ¡¡Toma del frasco Carrasco!!

No teniendo estas prodigiosas cualidades, sólo  les indico algunos tintos muy normales de buen precio que me han parecido muy bebibles. ¡No son maravillas ojo!. A pesar del sobreprecio imperante, no hay duros a cuatro pesetas. Y además el vino es algo mágico cuyas cualidades no dependen sólo de él, sino también del contexto en que el se bebe, del dónde, con quien y cuándo. Pero les recomiendo que los prueben. 
Ordenados de mayor a menor sorpresa

Camino romano. 2008. Un excelete Ribera por debajo de los 10 €.  Monovarietal de Tinta Fina de viñas de entre 15-30 años de edad con crianza de 12 meses en barricas de roble francés y húngaro de segundo y tercer año. Ligero, quizá demasiado, pero con todas las virtudes que me gustan en los Riberas y que no siempre encuentro: ese punto dulce ¿se dice avainillado? que no es incompatible con sabor, matices y persistencia (sin duda insuficientes pero...).

 Eso sí, ni brizna de "acidez crujiente" que, según leo, le encuentra un "entendido". En Valencia, lo he encontrado en Las Añadas de España.  Se lo recomiendo. Tiene un hermano mayor, pero de mayor precio, que no he catado.

Prado Rey crianza 08. Mucho más conocido, y fácil de encontrar y quizá algo inferior en suavidad pero no en [casi] todo lo demás. A diferencia del anterior es coupage de tinta  fina con cabernet sauvignon y merlot, el cual para mi produce vinos menos atractivos.

Hacía tiempo que no cataba vinos de esta bodega porque me cansé de no encontrar lo que buscaba. No es el caso de esta añada que se puede comprar por algo más de 10 €. Dice la ficha de la bodega que está envejecido durante 12 meses en barricas de roble americano, posteriormente durante 3-4 meses en conos de roble francés y finalmente durante otros 12 meses en botella (antes de ponerlo en venta imagino). Fácil de beber pero agradable y sabroso. Más que el primero mencionado.



Habla del silencio 2010.

Es el más barato de la serie Habla, (sólo seis meses de barrica) y toda una demostración de que, en España, en todas partes se está innovando de forma espectacular. En este caso en Extremadura. 

Es inferior a sus hermanos numerados de la serie, (de variedades diferentes) pero para mi el de mejor relación calidad precio (a pesar de su aumento reciente) y el que más me agrada. Yo prefiero airearlo, bebiéndolo a más de la temperatura recomendada, entre 16º y 18º,  pero también a ella demuestra su calidad. Buen vino. En torno a 10 euros (lo he comprado por internet). Para mis papilas a ese precio es una de las mejores opciones de los  coupages de Syrah, Cabernet Sauvignon y Tempranillo  que hay en el mercado español, demasiado a menudo con el grado alcohólico mal ensamblado (en vinos de este precio y de más precio). 


Luís Cañas 2009. Un clásico que lo tiene (casi) todo. Calidad, buen precio (menos de 9 euros)  y facilidad para encontrarlo. Envejecido 12 meses en barricas de roble francés (70%) y americano (30%) de 3 años de edad, más   nueve meses de botella hasta su  puesta en la calle. Lo adquirí a 8,50 €  más transporte.
  
Es para mí, uno de los escasos riojas por menos de 30 euros que me siguen pareciendo más que buenos, tras el desastre de tantas bodegas de la la D.O. . No le concedería la calificación de mejor vino del mundo en su relación calidad precio, pero desde luego tampoco lo desprecio como algunos presuntos expertos que lo colocan en la media. Últimamente, no he encontrado un Rioja mejor por este precio.  


Tinto Figuero 2006

La menor sorpresa de los enumerados. Pero no pequeña porque la baja calificación concedida por Peñín (88 puntos) me hizo descartarlo hasta hace poco. Es un señor vino para su precio, menos de 15 €, y la facilidad de encontrarlo en tiendas diversas. Porque en esto de los vinos, además de papanatismo, joyas seguro que las hay. Pero dedicar el escaso tiempo disponible a buscarlas -para que en alto porcentaje de ocasiones, sean meras baratijas- no me compensa. Ya lo hice de joven y perdí demasiado tiempo.

No tiene otra variedad que la tinta fina, que la bodega prefiere denominar tempranillo,  y para mi gusto tiene un matiz de mayor complejidad. Quizá sea debido a que parte de las viñas utilizadas en su elaboración son bastante viejas.  A mi me gusta. No se a ustedes.


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Un buen whisky: Bunnahabhain Darach Urel (Batch 8)
He recibido tan malos e interesados consejos por parte de los vendedores, aunque no tanto como de los asesores financieros de los que he prescindido hace años, que no puedo dejar de comentarlo. En un reciente viaje a UK mi malta favorita estaba agotada en el aeropuerto.El poema de vendedor, un británico 200% puro y 500% amante del whisky, me recomendó el suyo. 

Pues sin nada que ver con el que buscaba, la turba no existe, es excelente. Una lección de profesionalidad porque el whisky tiene exactamente las cualidades que me anunció (me daba a probarlo pero carecía de tiempo): el roble sutil, el malteado perfecto, la turba inexistente, la dulzura la justa. Y un final magnífico. Él destacaba sobre todo la calidad del agua, de manantial propio. Ignoro si puede tener tanta relevancia, pero el resultado merece la pena.




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Paco Torreblanca: hay que cuidar los detalles. 
Torreblanca es un gran repostero; no hay discusión sobre ello. Pero en un mundo tan competitivo como en el que él se mueve, y en medio de la crisis en la que estamos, los malos detalles  matizan la reputación. 

Ya les comenté mi mala experiencia en su tienda de Valencia con un servicio de los de "usted no sabe con quien está hablando". En parte lo han resuelto con una joven dependienta de mayor amabilidad, pero el enfoque de negocio no se ha modificado. Si te toca que te atienda la jefa, vas listo. Sus obligaciones al teléfono por delante de los clientes que esperan, sea cual sea su número. 

A lo que iba: ¿Quiere usted comprar trufas?. Pues mínimo 200 gramos. Increíble. Algo que no he visto ni en el Lenôtre de la Rue Saint Antoine en donde, algunos ocasionales jovencísimos dependientes sólo se creen nacidos para servir a Hollande, Lagarde y compañeros de crisis.

La ironía es que tantas ínfulas no van acompañadas de lo que debieran. Por ejemplo, en la etiqueta de las trufas, excelentes, el orujo de champagne, conocido como marc, se transforma en "mar de champagne". ¡¡Ahí es ná!!. Savoir faire se llama esto. Por desgracia, me temo que, si sigue la crisis, la tienda de Valencia tiene poco futuro. Y no por los precios (elevados) ni la calidad (muy buena). 

4 comentarios :

  1. Más que criticar cómo exponen sus sensaciones sobre los vinos otros, podría explicar como las percibe usted y como las explicaría. Porque es muy fácil criticar y mucho menos explicarse mejor

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  2. Montana, como esos vinos que menciona hay cientos. Lo que a algunos nos gustaría saber son los vinos que usted le gustan y recomendaria (a un amigo). De los precios que se encargue cada uno. Y a mi los que encuentran sabor en el sílice me la traen al pairo, como los cientos que recurren al sotobosque, furta madura y demás tonterías imposibles de encontrar más allá de los Pirineos.
    Atentamente
    Luís

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  3. Descalificar a Torreblanca de esa manera por detalles nimios es tener mala sombra. Menos mal que su prestigio no depende de comentaristas como usted que no son nada.

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  4. Como le señalan otros lectores suyos lo que nos gustaría saber (al menos a mí) es qué vinos le parecen mejores y por qué. Poner unos cuantos de buen precio no me vale. O no lo es lo mismo.
    De esos hay cientos. De los que ya pican en el bolsillo y más si uno se equivoca, muchos menos. Claro que me refiero a vinos que podamos comprar confacilidad. De los que sólo son para los privilegiados ya loe leemos en los pedatuelos de Verema. Igual después de todo no me sirve su criterio porque no coincidimos en lso gustos, pero así saldría de dudas.

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